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Especialista en telecom para empresas en Cataluña

Cambié de compañía y no perdí ni una llamada

Ana lleva una tienda con dos empleadas. Sabía que pagaba de más en telefonía, pero no cambiaba por miedo: "¿y si me quedo sin datáfono un sábado?", "¿y si pierdo el número de toda la vida que tienen mis clientes?". Ese miedo le costaba dinero cada mes. (Nombre cambiado por privacidad.)

El miedo era normal, pero exagerado

Es un miedo muy común y muy entendible. Pero cambiar de compañía bien hecho no tiene por qué dar ningún susto. Los números son tuyos (te los llevas), y el cambio se programa para que no haya ningún hueco sin servicio.

Cómo lo hicimos

El día del cambio

La línea nueva entró justo cuando salió la vieja. El datáfono siguió funcionando. El teléfono de la tienda sonó igual que siempre, con el mismo número. Ana nos escribió a mediodía: "¿ya está? No he notado nada". Eso era exactamente lo que buscábamos.

Lo que puedes aprender de este caso

Si no cambias por miedo, estás pagando ese miedo cada mes. Cambiar bien significa: revisar la permanencia primero, llevarte todos los números y elegir el momento del cambio. Hecho así, no pierdes nada y empiezas a pagar menos.

Preguntas frecuentes

¿De verdad no me quedo sin línea?

No, si se coordina bien. La línea nueva se activa al salir la antigua, sin hueco. Es lo normal cuando lo lleva alguien que sabe.

¿Y si tengo permanencia?

Lo miramos antes. Si compensa esperar a que acabe, esperamos; si compensa cambiar ya, te lo decimos con números.

¿Pagas de más por miedo a cambiar? Escríbenos por WhatsApp y te lo ponemos fácil, sin cortes y sin sorpresas.

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